Las primeras oficinas documentadas se remontan al siglo XVI. Fue en el inicio de la Revolución Industrial cuando las industrias además de necesitar gente que trabajaba en las maquinas industriales necesito personal para trabajar en el área administrativa.
En esa primera época en la oficina bastaba con una silla, un escritorio, pluma y papel y grandes archivos donde se acumulaban grandes cantidades de documentos. La limpieza de una oficina del siglo XVIII no se diferenciaba mucho de la limpieza de una casa de la época excepto por la dificultad que suponía mover los legajos y archivadores cada vez que se limpiaba la oficina.
A mitad del siglo XIX un gran avance se incorporo al mobiliario de oficina, la máquina de escribir. Supuso una revolución en el estilo de trabajar en una oficina y de su limpieza y mantenimiento se encargaba el propio personal de la oficina. Aunque en un principio eran muy pesadas y difíciles de manejar los avances posteriores permitieron aligerar su peso y reducir su tamaño permitiendo que la limpieza de la zona circundante a la máquina de escribir en la mesa de la oficina se pudiese realizar sin grandes contratiempos. La oficina se mantuvo así sin grandes cambios durante los 60’s y 80’s.
De forma pareja a la definición de la oficina como espacio de trabajo administrativo se fueron gestando distintos métodos y formas de organizar y ordenar la oficina. Se paso de angostas oficinas con reducido espacio de paso y enormes archivadores a grandes espacios diáfanos con multitud de mesas de oficina que se complementaban con espacios anexos donde se alojaban los archivadores. Ya la limpieza de las oficinas fue modernizándose. Se añadieron nuevos útiles de limpieza y los productos de limpieza mejoraron su fórmula para que fuesen adecuados a cada superficie, madera, cristal, metal, etc.
Durante los años 90 llego la revolución. Antes de finalizar el siglo XX un nuevo modelo de oficina se había implantado en las empresas. Salvo en la administración y grandes corporaciones la oficina pasa a ser un elemento más en la imagen de la empresa. Se cuidaba la decoración, el mobiliario y la distribución de todos los elementos no seguía un orden estricto si no que se conjugaba con el espacio. En la limpieza se busca además de ver una oficina limpia que se respire un ambiente agradable. Los ambientadores y otros productos con fragancias entran en escena, ya no se trata solo de limpiar una oficina si no de impregnarla de personalidad.
El principal cambio en los últimos años se ha producido a nivel de todos los elementos informáticos que han pasado de ser elementos que ocupaban mucho espacio (grandes pantallas e impresoras) con poca estética a reducir su tamaño (pantallas planas y centros de impresión en zonas comunes), despejando las mesas de trabajo y con aspecto más decorativo, con lo que aumenta la sensación de cuidado de la imagen de las oficinas por encima de la de trabajo, más elementos decorativos que archivos. La reducción en el uso del papel por los documentos electrónicos ha ayudado a ello.
Durante todos esos años y desde la primera máquina de escribir la oficina fue cambiando. Se sustituyo la máquina de escribir por los grandes ordenadores que ocupaban salas enteras cuya limpieza tenía que ser esmerada porque la suciedad y el polvo era uno de sus peores enemigos. Sobre la mesa de trabajo un terminal también de grandes dimensiones y un teclado Posteriormente la miniaturización de los distintos componentes y la mejora estética trasladaron o hicieron desaparecer los grandes ordenadores y los equipos informáticos pasan a ceñirse al justo ámbito de trabajo sobre o debajo de la mesa de oficina. El monitor pierde su volumen y el espacio de trabajo sin papeles convierte a la oficina en un espacio más limpio y ordenado. En la mayoría de las oficinas los archivos han desaparecido o reducido considerablemente su presencia y ganan peso los elementos decorativos que aumentan la sensación de cuidad de la imagen de las oficinas.
El suelo de la oficina en todos estos años también ha sufrió una autentica revolución, desde el suelo de lamas de madera con grandes separaciones, al suelo de gres, pasando por grandes laminas de suelo enmoquetado o el uso del parquet dieron como resultado una enorme diversificación en los métodos de limpieza de la oficina. En unos el aspirador era el elemento diferenciador y en otros el mantenimiento y abrillantado periódico o en el caso de los suelos de madera el encerado y acuchillado para que no desluzcan con el resto de las instalaciones. Así resulta que cada una tiene su personalidad y la limpieza de la oficina debe adecuarse a esa realidad.
Los productos de limpieza han ido mejorando en eficiencia y calidad. Para cada superficie hay un producto o un material para su correcta limpieza. Incluso monitores de ordenador y teclados deben de ser cuidados con productos adecuados. Además el teclado en las oficinas ha de ser aspirado y limpiados los espacios entre las teclas por la cantidad de pequeños residuos que con el tiempo acumulan.
La limpieza de la oficina de ayer a hoy ha cambiado. La profesionalización del sector acompaña el cuidado de las instalaciones con oficinas o de la oficina de la empresa. No hay que olvidar que es el espacio donde se trata con los clientes y muestra la imagen de tu negocio, si la limpieza de la oficina no es la correcta la impresión será, por desgracia, negativa.







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