
Para cuidar niños debes ser responsable, pues los niños son muy movidos, lo que les hace propensos a los accidentes, pero también hay que ser afable y aplicar un poquito la psicología, pues por pequeños que sean, suelen tener sus propias ideas y no debemos dejar que nos manejen.
Para cuidar niños un poco rebeldes o hiperactivos, te aconsejemos que te armes de paciencia y los entretengas con actividades participativas, como pintar con ellos (aun cuando no conozcan los colores, llamarán su atención), dejarles que te ayuden a hacer pasteles o algo que les guste, jugar todos juntos...
Que haga frio o calor no implica estar todo el día en casa, puedes abrigarlos bien y salir a la calle a jugar un rato si hace frio o llevarte la botella y buscar sitios sombreados en caso de que haga calor. Los niños necesitan ejercicio y relacionarse con otros niños les viene muy bien.
En casa debes tener cuidado con la calefacción, pues si la pones muy fuerte o mucho rato reseca el ambiente, la temperatura sería 22 grados y además es recomendable ventilar de vez en cuando, pero sin ocasionar cambios bruscos de temperatura y revisar que entre una luz adecuada a la casa.
Si mientras cuidas niños enferman, no los mediques sin haber consultado antes con un médico y en caso de una enfermedad no efímera, el reposo les vendrá bien, asegúrate de que lo hacen.
Evita humo y lugares atestados de gente, pues los niños son más sensibles a ciertas circunstancias, el humo les afecta más que a los adultos y las concurrencias de gente pueden ponerles nerviosos e incluso estresarles si son pequeños y no están acostumbrados.
Te recomendábamos hacer algún pastel o bollos con ellos, pero no abuses de este entretenimiento, pues un exceso de dulces sería negativo para su salud, hay que tener cuidado de que lleven una alimentación equilibrada, pues su organismo se está formando.
Por último, durante el cuidado de niños no debes descuidar la higiene, que se tapen la boca si estornudan para no contagiar a otros, que se laven las manos con frecuencia, sobre todo antes de comer, para que no repartan gérmenes por ahí y los dientes después de las comidas, para evitar caries.


