Las diferentes entidades que aglomeran a las comunidades de propietarios en España, han venido reportando reiteradamente cifras preocupantes respecto de la morosidad de una cantidad importante de propietarios. La limpieza de comunidades, no ha escapado a esta situación.
La limpieza de los espacios comunes más afectados
Por la falta de liquidez las comunidades de vecinos ven mermadas sus posibilidades de ejecutar y realizar las básicas tareas de limpieza y mantenimiento.
Alrededor del 70% de los españoles residen en comunidades de propietarios. La seguridad de los vecinos se está viendo afectada por no poder acometer obras de mantenimiento y conservación de los edificios.
Cuando se habla de “seguridad”, “mantenimiento” y “conservación”, no nos estamos refiriendo sólo al aspecto estructural. La limpieza también es fundamental.
Piénsese nada más, en la falta de limpieza de calderas y piscinas. Una caldera a la que no se le haga el mantenimiento, incluyendo la limpieza, se puede convertir en un peligro potencial de alto riesgo.
Y qué podremos decir de las piscinas. Una piscina sin limpieza es, nada más y ni nada menos que un foco de todo tipo de infecciones, de problemas cutáneos y muchos otros inconvenientes causados por la suciedad y la falta de mantenimiento de dichas instalaciones.
Otro espacio al que se le debe prestar especial cuidado, son los jardines. El mantenimiento de jardines no es sólo un asunto de estética. En estos espacios suelen aglomerarse toda clase de bichos indeseables y generadores de inconvenientes en la salud que se deben desterrar.
Opciones para no desatender la limpieza de las comunidades
Uno de los inconvenientes adicionales a los ya citados en párrafos anteriores, se constituye en que, por la morosidad de una buena cantidad de propietarios, el resto de ellos debe asumir (sin recursos, la gran mayoría de las veces) las cuotas impagadas por los morosos, pagando derramas extraordinarias.
Para evitar semejante panorama, es indispensable acometer la búsqueda de recursos para solucionar el problema.
La primera y más obvia opción, consiste en acudir a la flexibilidad en los pagos por parte de las empresas que se dedican a la limpieza de comunidades y urbanizaciones o sin disminuir la calidad de la limpieza ajustar la frecuencia del servicio. Con la crisis y antes de llegar a una situación de impagos, que puede desembocar en reclamaciones judiciales, es recomendable acudir a la empresa de limpieza y poner sobre la mesa diferentes opciones entre las que se pueden incluir diferentes programas de pago.
En relación a las obras de mantenimiento y rehabilitación de las instalaciones comunitarias se pueden valorar distintas opciones como las ayudas económicas que para esas obras suelen publicar las distintas comunidades u otra posibilidad sería acudir a los avales públicos a través del “ICO” para préstamos de rehabilitación.

